"Cuando estire va a adelgazar", suele ser el argumento más popularizado que sostiene que un niño gordito al llegar a la adolescencia va a dejar de serlo. Esta creencia es totalmente errónea, ya que se calcula que 6 de cada 10 niños con problemas de obesidad también tendrán problemas de peso cuando sean adultos.
En la sociedad en general, el niño gordito es considerado como un niño sano a pesar de que, no sólo ve reducidas sus capacidades físicas, si no que también en muchos casos es objetos de burlas y discriminación por parte de los compañeros de colegio o los amigos. En Argentina el sobrepeso merece atención: entre el 6% y el 10% de los niños es obeso y esta cifra aumenta durante la pubertad, edad en la que se sitúa un 10%. La importancia de prevenir la obesidad desde la familia a partir de los hábitos saludables y de consultar al médico ante la aparición de sobrepeso durante la infancia, es fundamental.
Los factores.
Hay que tener en cuenta que la obesidad es una enfermedad crónica con múltiples causas, por lo que el problema debe ser abordado en su totalidad. Estos factores son:
GENETICOS
El patrón familiar es muy importante, por esto es común ver familias en las que todos tienen sobrepeso. En los niños con antecedentes de obesidad familiar o con problemas de aumento de peso es conveniente realizar una tarea de prevención cambiando los hábitos alimentarios.
METABÓLICOS.
Existen a veces problemas en la tiroides que repercuten en el peso, sin embargo este tipo de afecciones son muy poco frecuentes en la infancia.
SOCIALES
La falta de actividad física el sedentarismo provocado por el uso excesivo de la TV y la PC son algunas de las culpables de que los niños consuman más calorías de las que son capaces de gastar, con el consiguiente aumento de peso. Por lo general el niño obeso sufre y no disfruta de las actividades físicas que se desarrollan en el colegio, no queriendo tampoco participar de las mismas fuera del ambiente escolar.
ECONÓMICO
Este factor influye en el tipo de alimentación que debe ser balanceada e incluir todos los alimentos de la pirámide nutricional.
Hábitos saludables.
Los chicos están acostumbrados a comer golosinas, hamburguesas y alimentos muy calóricos. Por más que en la casa se siga una dieta balanceada estas comidas constituyen para ellos pequeños gustos que comparten con amigos en los recreos o a la salida del colegio. R estringir está rutina no es fácil y requiere del apoyo no sólo de la familia, si no también de todo el entorno. Es así que encarar un tratamiento durante la infancia se plantea como un problema complicado para los padres cualquiera sea la edad de los niños, ante todo es importante que la decisión de hacer régimen no sea unilateral: el niño debe convencerse de la importancia de cambiar sus hábitos alimentarios para estar bien. Y este cambio debe ir haciéndose gradualmente, estos son algunos de los puntos que se deben tener en cuenta:
Es necesario que en la familia se establezcan horarios regulare para las comidas. La importancia del desayuno es fundamental, a partir de él se conseguirá el aporte calórico para todo el día. También hay que proporcionar al niño tentempiés nutritivos y colaciones para evitar que llegue con mucho hambre a la hora del almuerzo o la cena. Por lo general es conveniente realizar de 6 a 8 comidas diarias.
Hay que evitar mirar TV o realizar cualquier otra actividad mientras se como porque puede influir negativamente en la ingesta de alimentos y la asimilación de nutrientes
En el 95% de los niños la obesidad se desarrolla por sus malos hábitos alimentarios y la escasa actividad física, inculcar en los chicos el hábito de realizar deporte, no sólo influirá positivamente en su salud, si no también en su comportamiento y su estado anímico.
El tratamiento
Cuando la obesidad ha sido diagnosticada durante la infancia es necesario realizar un tratamiento médico, el niño debe ser controlado por su pedíatra y un nutricionista que evaluarán que tipo de régimen deberá seguir, elaborando un plan de alimentación adecuado que cubra las necesidades nutritivas de la infancia. Este tratamiento debe ser integral teniendo en cuenta no sólo la dieta, si no también la edad, el estilo de vida, las actividades y el carácter del niño.
Desde el punto de vista nutricional para el tratamiento de la obesidad infantil es fundamental cubrir todas las necesidades del organismo sin excluir ningún grupo de alimentos, revalorizando la importancia del consumo de lácteos, frutas, verduras, legumbres y cereales, y disminuyendo el consumo de sal. No hay que olvidar que la gordura no es sinónimo de buena nutrición, por el contrario, muchos chicos obesos están desnutridos porque consumen una mayor cantidad de harinas y grasas, que carecen de micronutrientes. Es por esto que el médico es el único que podrá elaborar una dieta adecuada. |